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el encuentro no tiene tiempo
es el hundimiento
donde del espacio
se dibuja la forma el movimiento
más allá de la organización fragmentada geometría que una geometría trata de cercar es del génesis
dos espacios
punto línea acento caída
composición del límite
testigo del encuentro y de los encuentros conjugando la misma interferencia latente
donde las estructuras son palabras y la palabra
para las fuerzas el movimiento
de una aceleración sin poder
fuera de las tramas distante de mí
antes de la separación fuera de la vista
donde el centro es el punto que borra el punto para ser la representación
la máquina de rotura ensanchada para una sola dimensión
intervalo al eje vacío
arrugamiento
lo efímero de las roturas
el volumen hundido de las placas para devolver la demasía
al lado del lado del retorno suprimiendo la distancia
del centro a la periferia el no doble idéntico
para oír esas cadencias
filtros traspasados por las privaciones lo blanco
la violencia
donde el verbo y el sujeto se invierten
la llaga que llama
en el intervalo
el temblor
de la materia vuelta flamante
en la infinidad de la transposición
se hablan el eco y lo perdido
el relieve la frase el movimiento
tomando el mismo lugar
de las fuerzas que hay que extraer
del volumen
de la mirada doble y de la diferencia
el ensamblaje sobre el calco imperfecto de los cruces roturas
dilución entre dos negativos haces del silencio
el escondimiento
en el centro
en el entrechoque desprovisto de sentido
la presencia
relieve abrupto y
del callejón sin salida
del verbo la no representación memorial
para un solo cuerpo
las fuerzas del brote
y número inverso
el lienzo invisible del ritmo
el movimiento
tal superficie de una mancha incolora
entre la doble fijeza la sombra es el reflejo del cuerpo la palabra el cuerpo
" El Rito " ha sido publicado por las ediciones El Cuello de Búfalo, París, en 1980. Queremos especialmente agradecer Carlota Faïn, por habernos concedido su confianza y darnos el derecho a publicar dicho texto en nuestra página web.
escuchar: "Después del accidente" (extracto)
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Sin aparejos ni figuras, la poesía de Claude Faïn nos conduce de manera casi telúrica al centro mismo del volcán que es toda lengua, entendida como brote de lava no destinada a comunicar un mensaje. Libre de toda apariencia, de todo lirismo, de estrato a estrato, la palabra escruta los sonidos, las brechas, mientras que el poeta recoge o acoge las flores de piedra que nos inician o invitan a cruzar los fuegos. Es el ritmo que engendra la experiencia y no lo contrario. Ritmo abrupto que nos sacude, que nos levanta, que nos hunde tratando de volver a los orígenes; sin nostalgia ni sentimientos habituales y, venido de lo más profundo, escucha reproduciendo las nominaciones secretas. "Geología" es el título de uno de sus poemas, ciencia que trata de la forma exterior e interior del globo terrestre, de la naturaleza de las materias que lo componen y de su formación, de los cambios o alteraciones que éstas han experimentado desde su origen, y de la colocación que tienen en su actual estado. Si existe una palabra que esclarezca la obra de Claude Faïn es bien ésta. Su poesía explora la lengua haciendo de ella una realidad. Y cómo no pensar aquí en Mallarmé y a su grandioso poema "Un coup de dés jamais n'abolira le hasard". Escritura de Dios o escritura de Hombre, dicho texto restituye a la materia, la prueba, la unidad diseminada en fragmentos necesarios a su expresión. El orden del universo se ilumina, la palabra entonces participa mientras que el poeta se niega a pronunciar el discurso que nos conforta; el mundo ante los ojos, menos atestado y más claro, aunque la oscuridad persista, nos libra lo inaudible, la presencia que desde el principio de los tiempos no cesa de oscilar.
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El trayecto de Claude Faïn se puede ubicar en una práctica de psicoanalista. Nos dejó escritos que han sido publicados en casas de ediciones donde la remanencia "Poesía" y la exigencia fueron la primacía. Su búsqueda fue la escucha y el trabajo de la lengua para dar cuenta, y todavía hoy, de una sonoridad cierta y audible lejos, precisando siempre los impactos retenidos del cuerpo.
Bibliografía: Laderas anuladas, El Cuello De Búfalo, 1974. Nacido en Tunisia el 16 de Febrero de 1926, Claude Faïn falleció el 3 de Agosto del 2001.
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